sábado, 15 de diciembre de 2018

Museo de bellas artes de Sevilla. Sala 1.

Desde el Patio del Aljibe, vamos a entrar en el recorrido oficial.






En esta sala se expone la colección de arte medieval español y el inicio de la escuela sevillana de pintura y escultura.

La pila bautismal de cerámica es una preciosidad


A la izquierda se aprecia el magnífico "San Miguel Arcángel", de Juan Hispalense


Obras en esta sala:

sábado, 8 de diciembre de 2018

Azulejo de Manuel Machado

En la calle San Pedro Mártir cruce con la calle Bailén, se encuentra la casa donde nació Manuel Machado el 29 de agosto de 1874.


Placa de cerámica trianera para un poeta que amó el folclore y lo  popular

Es cierto que el más famoso de los dos hermanos Machado, Antonio siempre es el que se recuerda más, entre otras cosas porque, aunque Manuel fue un poeta estimable, Antonio está a otro nivel. Hubo cierto "pique" entre los hermanos Machado pero siempre de manera fraternal.

En 1931, en una acto celebrado en el Ateneo de Madrid el 26 de abril de ese año, Manuel hace público, en colaboración con el músico Oscar Esplá, el borrador de un himno para la Segunda República Española (que provisionalmente había adoptado el de Riego). Los primeros versos, escritos por Manuel en su fervor republicano, decían así:

Es el sol de una mañana
de gloria y vida, paz y amor.
Libertad florece y grana
en el milagro de su ardor.
¡Libertad!
España brilla a tu fulgor,
como una rosa de Verdad.

Si bien Manuel Machado aparece en la lista de intelectuales españoles que el 11 de febrero de 1933 fundaron la Asociación de Amigos de la Unión Soviética. Sin embargo, a partir de ese mismo año, Manuel exteriorizó su posición personal ante los acontecimientos socio-políticos que le rodeaban. En un artículo del diario madrileño La Libertad, Manuel Machado fijó su ideología:

El mundo se debate hoy —lejos de toda libertad— entre dos dictaduras: la capitalista y la colectivista, la burguesa y la proletaria, entre el fascismo y el comunismo. Ambas son igualmente enemigas de la individualidad(...). Ambas son para mí igualmente detestables.

Ole por usted Don Manuel.

Monasterio de San Isidoro del Campo II

Para leer la entrada anterior, puedes pinchar aquí: Monasterio de San Isidoro del Campo I.

Salimos del Coro y nos metemos en el Claustro de los Muertos (nº 3).





Las galerías fueron utilizadas por los monjes jerónimos para el enterramiento de los monjes, los patronos y otros particulares, de ahí su denominación. 





De fuerte impronta mudéjar, en él destacan sus pinturas murales que dan un carácter polícromo y que fueron realizadas tras la expulsión de los cistercienses en 1431. En la galería norte fueron cubiertas con una azulejería en el s. XVI.

Los claustros, en general, son el centro de la vida monástica y funcionaban como área de distribución y relación entre las diversas dependencias. Solían estar situadas al sur de la iglesia para que estuviera mejor soleado.

Al ser el centro de la comunidad, se le confería un valor didáctico y decorativo de alto valor. Aquí se encontraba el armariolum o librería para que los monjes en los momentos de esparcimiento pudieran dedicarse a la lectura. Además es donde se encontraba el pozo, que en la tradición cisterciense tenía el valor simbólico de la fuente de vida.



Motivos florales y geométricos, fuerte influencia musulmana





Consta de un patio, cuatro galerías perimetrales, dos plantas y una escalera de caracol exterior que las comunica. Los arcos, que en la planta alta se duplican, son de medio punto y están enmarcados por alfices. Su traza mudéjar confirma la mayor libertad estilística en relación con otras dependencias más sometidas a la regulación de la orden, lo que en este caso permitió las aportaciones de tradiciones constructivas y decorativas locales.



Este mudejarismo se acentúa con la policromía de las arquerías y la decoración pictórica de los arrimaderos, en un despliegue de paños de lacería de tradición islámica, combinados con motivos vegetales de tradición gótica.


Las pinturas murales permiten apreciar los sucesivos cambios de gusto producidos desde el siglo XV al XVII destacando las pinturas de San Miguel y la Anunciación, obras de Juan Sánchez de San Román, fechables en torno al 1490. También son notables los paños de azulejos de arista del siglo XVI que recubren las galería norte.



Una vez entremos en el claustro y deambulemos un rato por él podemos dirigirnos al altar del Cristo de Torrijos (nº 3a).





También podemos dirigirnos al lado opuesto y apreciar el altar de San Jerónimo (nº 3b).



San Jerónimo en el centro y San Sebastíán en el panel lateral

La piedra, uno de los símbolos de San Jerónimo (con la que se golpeaba)

San Roque, con sus llagas y su perro (el que no tiene...ya sabéis)

Símbolos de San Jerónimo: el león, el libro por doctor de la iglesia y traductor de la Biblia y se ve algo el sombrero de cardenal. El león sonríe un poco, no sabemos si piensa en comerse al santo un día de estos.

Desde uno de los laterales podemos observar la espadaña del Claustro de los Muertos.


En el lado izquierdo se puede ver un reloj de sol.



Continuamos hasta la Celda del prior (nº 7). La orientación intelectual y el estudio de las Sagradas Escrituras, que constituye el principal carisma de la orden jerónima, superpuesta a la producción documental y bibliográfica común a cualquier monasterio como centro de investigación, docencia y reproducción de los saberes medievales o del Antiguo Régimen, debieron generar un riquísimo patrimonio documental y bibliográfico que, desgraciadamente, ha sufrido una gran dispersión y seguramente también una gran destrucción.


Las vicisitudes sufridas por el monasterio hacen que su patrimonio bibliográfico prácticamente haya desaparecido. En esta sala encontramos una pequeña muestra entre las que se incluye un ejemplar facsímil de la Biblia del Oso, primera traducción de la biblia al castellano realizada por Casiodoro de Reina, monje huido de San Isidoro tras abrazar las doctrinas de Lutero junto a gran parte de la comunidad.

Un foco de protestantismo aquí, quién lo iba a decir



El plano de arriba, de 1881, nos informa de la situación del archivo en la planta baja del ala meridional del Claustro de los Mármoles, decorado con mármoles italianos de importación y azulejos de arista de mediados del siglo XVI, arruinado a finales del siglo XIX. Posiblemente aquella pérdida vino a consagrar una dispersión de los fondos documentales y bibliográficos (que debían ser inmensos) que venía padeciendo la institución desde comienzos del siglo XIX. Así, parte del archivo y algunos fondos bibliográficos pasaron al duque de Medina Sidonia, al  duque de T'Serclaes, Real Academia de la Historia, la Biblioteca Capitular y Colombina, Palacio Arzobispal, Universidad Literaria, parroquia de San Ildefonso y, recientemente, han sido localizados en Madrid algunos libros, propiedad del ilustre polígrafo jerónimo Fray Fernando de Zevallos, que fue prior del convento.

Vamos ahora a un pasillo que no tenemos acceso pero que sí se puede observar:


Otro claustro o patio, pendiente de restauración



Y llegamos al final de esta entrada. Llegamos a la Sala exclaustración-Itálica (nº 6).

Desde el momento de la fundación del monasterio existió una estrecha vinculación de San Isidoro del Campo e Itálica. En la "Carta de Dotación" se explica la entrega al Monasterio de "Sevilla la Vieja", nombre que recibía en aquella época Itálica, reducida a una simple alquería.



La relación de Itálica y San Isidoro del Campo se ha mantenido durante siglos y muestra de ellos son el capitel y la cabeza que se encontraba embutida en la espadaña del claustro. La desamortización de 1835 provocó un periodo de degradación en todo el conjunto del que da muestras el San Jerónimo.






Próxima entrada: El refectorio.

domingo, 2 de diciembre de 2018

Monasterio de San Isidoro del Campo I

ENTRADA LARGA (advierto).

El monumento que nos ocupa en esta entrada es una joya escondida, mezcla (o más bien yuxtaposición) entre gótico y mudéjar.

Y decimos joya escondida porque es un monumento muy poco visitado y que está a un tiro de piedra del centro de Sevilla, en Santiponce. Se puede llegar en coche, en bicicleta (como hice yo) o haciendo una buena caminata yendo en tren y bajándose en la estación de Camas.


Vamos con un poco de historia:

El Monasterio de San Isidoro del Campo fue fundado en el año 1301 por Alonso Pérez de Guzmán y María Alonso Coronel (fundadores de la Casa de Medina-Sidonia) en un lugar cercano a las ruinas de Itálica donde, según la tradición, fue enterrado San Isidoro de Sevilla, y desde entonces ha estado bajo la administración espiritual y temporal de diferentes órdenes religiosas: cistercienses, ermitaños jerónimos y Orden de San Jerónimo, que han dejado su impronta tanto en la construcción como en la decoración del recinto.

Escudo de la Casa de Medina-Sidonia

En 1432 los ermitaños jerónimos de Fray Lope de Olmedo sustituyeron a los cistercienses y llevaron a cabo una profunda reforma en el Monasterio que se reflejó en el concepto de vida monacal y sustancialmente en la decoración. A mediados del siglo XVI surge un foco religioso de carácter reformista en Sevilla, en el que participaron los frailes de este Monasterio, que llevó al encarcelamiento de varios monjes y a la huida de otros fuera de España, entre ellos Casiodoro de Reina, autor de la primera traducción de la Biblia a la lengua castellana, conocida como Biblia del Oso. Tras estos episodios Felipe II ordenó la fusión de la congregación con la Orden Jerónima.

En el año 2002 dentro de los actos del VII Centenario de su fundación por Guzmán el Bueno, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía presentó una valiosísima exposición titulada "San Isidoro del Campo (1301-2002): Fortaleza de la Espiritualidad y Santuario del Poder", que supuso la reapertura del monasterio tras un largo periodo de restauración aún no concluido en su integridad y que ha devuelto una parte del esplendor y el relieve que merece  este lugar.

Concluida la exposición, San Isidoro del Campo deja abiertas sus puertas al público. El antiguo monasterio, actualmente Enclave Monumental de San Isidoro del Campo, pertenece a la Red de Espacios Culturales de Andalucía, y además de ser un espacio cultural visitable, es escenario de actividades culturales de distinta índole, posee por ello un calendario de actividades muy amplio en este sentido.

Es actualmente propiedad de la Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos que tiene suscrito un Convenio de colaboración y cesión temporal de uso compartido con la Junta de Andalucía mediante el decreto 109/1990, de 27 de marzo, por el que se acepta la cesión de uso a la Comunidad Autónoma de Andalucía, por la Fundación Casa Álvarez de Toledo y Mencos (una rama de la Casa de Medina-Sidonia). Esta cesión es por 50 años, por lo que en el año 2040 volverá a los Álvarez de Toledo y Mencos y a saber si se podrá visitar de nuevo.

Horario

Del 1 de enero al 30 de junio: martes, miércoles, jueves de 10:00 a 15:00 (último pase 14:00)*; viernes, sábados de 10:00 a 19:00 (último pase 18:00)*; domingos y festivos de 10:00 a 14:30.
Del 1 de julio al 31 de agosto: martes a domingo y festivos de 10:00 a 15:00.
Del 1 de septiembre al 31 de diciembre: martes, miércoles, jueves de 10:00 a 15:00 (último pase 14:00)*; viernes, sábados de 10:00 a 19:00 (último pase 18:00)*; domingos y festivos de 10:00 a 14:30.
*Apertura de puertas a las horas en punto: las personas que deseen acceder tendrán que estar en la puerta a las 10:00, las 11:00, las 12:00, las 13:00, las 14:00, las 16:00, 17:00 y 18:00 horas (según el día y horario de apertura del mismo).

El enclave permanece cerrado todos los lunes y los días: 1 de enero, 6 de enero, 1 de mayo, 24 de diciembre, 25 de diciembre, 31 de diciembre. La duración de la visita es de unos 45 minutos aproximadamente. Pero si se quiere ver todo bien y recreándose, por lo menos hay que emplear una hora.

Aunque tenéis que tener cuidado porque solo abren a en punto:


Bueno, vamos con la visita:









La entrada se realiza por el Patio de los Naranjos (nº 1). Este patio funcionaba a modo de compás y conectaba la zona de procuraduría, botica y hospedería con la iglesia. En origen fue el cementerio de la comunidad cisterciense y, desde el s. XVII hasta el XIX, cementerio de Santiponce. Desde él podemos apreciar el aspecto fortificado de la fachada perfilada con almenas, la monumental columna extraída de Itálica en 1802 coronada con una cruz para sacralizar el lugar o la portada que da acceso al Enclave, uno de los más bellos ejemplos del mudéjar sevillano.





Volviendo a la puerta de entrada, podemos ver lo siguiente en la enjuta:




La entrada se encuentra en frente, a la izquierda el Patio de los Naranjos. A la derecha la puerta de la siguiente imagen.
Puerta lateral de la entrada

Escudo de los Álvarez de Toledo y Mencos que se encuentra encima de la puerta

El lema "Tv in ea et ego pro ea" se puede traducir como: "Tu en ella y yo por ella". Este tú hace referencia a dios, por lo que el sentido podría ser: "Dios en la patria y yo por la patria".

Entremos en el edificio


Dentro del edificio está el puesto de información que a la vez hace de tienda.

Nada más entrar podemos mirar hacia arriba y ver la crucería espectacular.



Nada más entrar nos encontramos con un cristo de la época fundacional que se ha conservado hasta hoy día (nº 12a). Es curioso que su rostro parece que está sonriendo. Como curiosidad decir que para los cistercienses era la única figura que se permitía en sus templos. ¿Serían un poco iconoclastas?

Cristo medieval


Si avanzamos un poco más, llegaremos al Coro (nº 12a). 


Ocupa la mayor parte de la nave de la iglesia monacal, siendo este un ámbito de oración. Su mobiliario está relacionado con la función que en él se desempeñaba, destacando la sillería clasicista del s. XVII y el facistol, coronado por la Inmaculada, a modo de gran atril para los libros corales. Los aquí expuestos son una pequeña muestra del inmenso patrimonio bibliográfico que atesoraba el monasterio. Los tintinábulos y el órgano del s. XVIII vendrían a reforzar la liturgia. Sus muros están decorados con los cuadros de La Asunción y Coronación de la Virgen, San Cristóbal, San Isidoro en la toma de Baeza y el Triunfo de la Muerte.




Tintinábulo. El angelote con atributos de obispo es una monada

Nene vestido de opispo (¿alusión a San Isidoro?)

Nene vestido de cardenal (¿alusión a San Jerónimo?)

 A los laterales hay una serie de pinturas, de las que solo hice unas cuantas fotos.



San Cristóbal. Siglo XVIII

El truinfo de la muerte. Siglo XVII. Un "memento mori" no puede faltar en ningúan iglesia barroca que se precie.
Asunción y coronación de la virgen. Murillesca, pero menos. Siglo XVII
También se hallan una serie de libros de coro de grandes dimensiones.





Edición de bolsillo
El órgano

Y, por último hay que hacer mención al facistol, que servía para colocar los libros (que al ser tan pesados, debía ser muy resistentes):




Como "patas" del mismo tenemos a tres leones, en el que uno de ellos aún conserva su policromía en sus fauces.

O es policromía o ha comido ketchup, una de dos



Y por hoy, nada más. Próxima entrega del monasterio: Claustro de los Muertos.