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sábado, 10 de abril de 2021

Paseo de Marqués de Contadero

 



La placa dice:

El 10 de agosto de 1519, bajo el reinado de Carlos I, partió de Sevilla una armada al mando de Fernando de Magallanes, iniciándose una de las mayores gestas de la humanidad, la primera vuelta al mundo, siendo culminada por Juan Sebastián de Elcano con la llegada de la nao "Victoria", la única nave que regresó de las cinco que iniciaron la expedición. Al cumplirse el V centenario de esta hazaña, esta bandera conmemorativa permanecerá durante los más de tres años que duró la expedición.

martes, 6 de abril de 2021

Avenida de la Constitución (Ruta Magallánica)

 

Catedral de Sevilla fue «construida para hacer de Sevilla la sede del mayor templo de la Cristiandad -aún hoy es la catedral gótica cristiana más grande del mundo-, la Catedral fue punto de salida y regreso de los navegantes que partieron en la expedición de Magallanes.»

Levantada sobre el solar de la antigua mezquita de la ciudad, la Santa Catedral de Sevilla en su estilo gótico tal y como la conocemos hoy, se hace realidad en el cabildo catedralicio celebrado en julio de 1401. Según la tradición oral sevillana, la decisión de los canónigos habría sido: «Hagamos una iglesia tan grandiosa que los que la vieren labrada nos tengan por locos», y según el acta capitular de aquel día, la nueva obra debía ser «una tal y tan buena, que no haya otra su igual». A su llegada a la ciudad en 1517, Magallanes se encuentra un edificio, centro de todas las devociones, de máximo esplendor, que había terminado de construirse, en su fase inicial, en 1506. Se había levantado, en tiempo récord, el gran símbolo del auge y esplendor de Sevilla que suponía la Catedral de Sevilla, un edificio magno que pone de manifiesto, no sólo la prosperidad de la ciudad como uno de los emporios económicos más importantes del mundo en el siglo XVI; sino que convierte a Sevilla en capital mundial de la Cristiandad. El cuerpo edificatorio, como decíamos, se concluye en 1506; y al año siguiente, en 1507, tiene lugar la consagración del templo, aunque aún quedaban pendientes algunas obras por concluir, como las portadas, capillas y retablos. El resultado fue un grandioso templo gótico de enormes dimensiones y riguroso diseño. El cierre de las bóvedas de crucero se remató, dando por concluidas las obras, en 1517, año en el que hacen presencia en la ciudad Fernando de Magallanes y Rui Faleiro, dispuestos a conseguir financiación para su expedición comercial hasta las islas de las Molucas.

La relación de Magallanes con la Catedral de Sevilla fue intensa. En el templo, que cuenta con cinco naves y 25 capillas, destaca la llamada «capilla de la Virgen de la Antigua», situada en el flanco meridional, que custodia la imagen del mismo nombre. Según cuenta la leyenda, fue un ángel quien condujo al rey conquistador de Sevilla, Fernando III El Santo, hasta esta imagen escondida en la anterior Mezquita de la ciudad.

La Virgen de la Antigua, considerada un símbolo de la maternidad, despertó gran devoción entre los marinos y exploradores, a la que se encomendaban antes y después de navegar. Según la tradición, los expedicionarios de Magallanes rezaron ante ella antes de partir en 1519, y ante ella se postraron, igualmente, los 18 supervivientes de la nao Victoria -de los 265 que zarparon- al regresar de su periplo en 1522, «en camisa y descalzos, con un cirio en la mano». En septiembre de 2011 se colocó una inscripción de bronce en la puerta de la capilla para rememorarles: «La expedición que dio la primera vuelta al mundo con la nao Victoria partió y finalizó en dicha capilla».

El contacto de Magallanes con la Catedral tiene continuación, asimismo, en la figura de Sancho de Matienzo, uno de los influyentes canónigos de la iglesia mayor que, al ser también tesorero de la Casa de la Contratación, jugó un papel crucial en el apresto de la armada de la Especiería. Pese a los roces que tuvo con Magallanes, este acabó otorgando su confianza a Matienzo al nombrarlo albacea de su testamento.

Como curiosidad, decir que uno de los mayores atractivos de la Catedral de Sevilla, por su excepcionalidad, es asistir al baile de los seises. Los seises son un grupo de diez niños que, vestidos con trajes de pajes propios de siglo XVI, realizan unos cánticos y danzas sagradas en el Altar Mayor de la Catedral. Es un acto solemne que se realiza en tres ocasiones anuales: Una fecha en los días previos al Miércoles de Ceniza, el Corpus Christi, y la Inmaculada Concepción.




lunes, 5 de abril de 2021

Calle Alemanes (Ruta Magallánica)

 

Podríamos decir que las Gradas de la calle Alemanes eran el mentidero en el que se mezclaban letrados y vagabundos, pícaros y mancebas, frailes y monjes, marinos y cargadores de esportilla… Todos habituales de un mercado tan lujoso que el Ayuntamiento creó el cuerpo de Alguaciles de las Gradas, para cuidar y guardar de tan importante y tan productivo lugar.

Desde el inicio de sus tiempos, las gradas o escalinatas que circundan la Catedral de Sevilla, en la margen derecha de la actual calle Alemanes ha sido uno de los espacios más frecuentados y bulliciosos de la ciudad. Recorrido hoy por una muchedumbre de transeúntes y turistas, en los arranques del XVI eran el centro de tratos y negocios más concurrido de Sevilla. Lonja abierta de comerciantes y banqueros, púlpito para los pregones de toda clase de productos y ventas de esclavos, retablo de maravillas y escaparate de la sociedad sevillana. En concreto, la calle Alemanes debe su nombre a que, desde la Edad Media, estaban asentados en ella los mercaderes de origen alemán llegados a la ciudad. Se trata de uno de los lugares de Sevilla que menos transformaciones ha sufrido con el paso del tiempo, por eso aún puede contemplarse de manera casi idéntica esas escalinatas o gradas, rodeadas de cadenas, que a principios del siglo XVI fueron el lugar más importante del mundo, visitado y frecuentado por los más grandes mercaderes, comerciantes y señores de alta alcurnia de la tierra, que trataban variopintos negocios entre los que preponderaba la compraventa de oro, plata labrada, sedas, piedras preciosas e incluso esclavos.

En los andenes de las Gradas se abre la puerta del Perdón de la catedral. En los años de la travesía que dio la primera vuelta al Mundo, entre 1519 y 1522, se revistió con yeserías y esculturas, rematándose con un relieve de la expulsión de los mercaderes del templo. Una clara advertencia para que los negociantes se abstuvieran de su costumbre de reunirse y hacer sus tratos en el interior de la catedral, como comenzó a ocurrir en días de lluvia y como prolongación natural del mercado exterior conforme cobraba importancia y se iba llenando de puestos y mercaderes las zonas de la calle.

Prueba de su irrefrenable dedicación mercantil, en las Gradas se remató la suerte de la nao Victoria al volver de su gloriosa travesía, como documenta el historiador Juan Gil. Sin hacer caso a quienes reclamaron su conservación “por memoria” de su hazaña, en 1523 fue subastada en las Gradas y adquirida por el genovés Esteban Centurión, empleándose en la navegación de la carrera de Indias hasta perderse su pista en 1525.

Como curiosidad decir que entre la plaza de San Francisco y las Gradas se encuentra la calle o barrio de Génova, donde se asentó la colonia de esta ciudad italiana, de mercaderes y financieros. Un eje central de Sevilla, como el tramo al que hoy corresponde la Avenida de la Constitución.




domingo, 4 de abril de 2021

Calle Mateos Gago (Ruta Magallánica)

 

La actual calle Mateos Gago (antigua Borceguinería) fue denominada desde antiguo como calle de la Borceguinería, por residir en ella el gremio de este oficio, fabricantes de zapatos y borceguíes, hasta el siglo XVIII. Aquí residió Magallanes.



Fernando de Magallanes fue alojado en Sevilla por su compatriota Diego (Diogo en portugués) Barbosa, Teniente de Alcaide del Alcázar de Sevilla, siendo Alcaide principal Jorge de Portugal, uno de los representantes más destacados de la nobleza lusa que se afincó en Sevilla a inicios del siglo XV. Con una de las mansiones nobiliarias más importantes en el entorno de la calle de la Borceguinería, allí Magallanes fue recibido, alojado y tratado como a un familiar más, convirtiéndose estos dos personajes en los principales valedores ante el rey Carlos I del proyecto transoceánico de nuestro navegante. Magallanes llegó a Sevilla con un firme propósito: darle a conocer su empresa al Alcaide de los Alcázares, Jorge de Portugal (ca. 1490-1543), el representante más destacado de los ilustres linajes portugueses afincados en Sevilla desde el siglo XV. Una figura sin duda influyente en la Corte junto con su lugar teniente, Diego (Diogo) Barbosa, por aquel entonces Teniente de Alcaide, que pasaría a convertirse en el más firme defensor de las ideas de Magallanes, que pretendía inaugurar una nueva ruta comercial con las Indias por occidente, bordeando el continente americano aún a medio descubrir. Los lazos entre ambos compatriotas fueron tan fuertes, que Barbosa lo alojó en su casa y pasó a convertirse en su suegro. Magallanes se casó en Sevilla con Beatriz Barbosa, hija de Diego Barbosa y María Caldeira en 1518, y tuvo dos hijos: Rodrigo, que falleció aún siendo un niño, y Carlos, que corrió la peor de las suertes y murió al nacer.

Junto a ellos, toda la colonia portuguesa que habitaba en la ciudad, arropó a Magallanes en su intención de conseguir financiación, reunir los recursos materiales y obtener el favor del rey Carlos I para llegar a las denominadas Islas de las Especias o Islas Molucas abriendo una nueva ruta comerciales a través de occidente, bordeando el continente americano. Todo ello para no atravesar las aguas y territorios portugueses que habían quedado delimitados tras el Tratado de Tordesillas firmado entre los Reyes Católicos y Juan II de Portugal.

Durante aquellos meses, Fernando de Magallanes anduvo alojado en la selecta Borceguinería, actual calle Mateos Gago. En este entorno se encontraban las mejores edificaciones de la ciudad, y de entre ellas sobresalía la mansión nobiliaria -con unas propiedades aledañas tan extensas que llegaban hasta la plazuela de Doña Elvira- de Jorge de Portugal.

La calle fue denominada De la Borceguinería debido a los numerosos negocios del Gremio de los Borceguineros (fabricantes de zapatos), que residieron en esta calle hasta el siglo XVIII. Durante la Edad Media, la calle se llamó también Entalladores, en el corte que va desde la Plaza Virgen de los Reyes hasta la confluencia con la Calle Mesón del Moro. Esto es debido, a que en este tramo vivían los obreros que trabajaban en la construcción de la Giralda. Desde Mesón del Moro hasta Fabiola, se llamaba Borceguineros. En 1869, se unificaría el nombre pasando a llamarse íntegramente Comuneros. Ya en 1893, tomaría el nombre de Mateos Gago (1827-1890), en honor del teólogo, catedrático, filósofo y canónigo de la Catedral. Este sacerdote fue también fundador de la Academia Sevillana de Estudios arqueológicos.

Como dato curioso, decir que nada tiene que ver el aspecto actual de la calle Mateos Gago con la antigua Borceguinería. Hasta el siglo XX, fue una vía tortuosa y estrecha hasta el punto de impedir el tránsito rodado. El trazado actual de la calle se debe a las obras de ensanche acometidas con motivo de la Exposición Iberoamericana de Sevilla en 1929, y sólo desde entonces puede admirarse desde una bellísima perspectiva la imagen de la Giralda.





sábado, 3 de abril de 2021

Patio de Banderas (Ruta Magallánica)


El 20 de octubre de 1517, el rey Carlos I llega a Sevilla. Viene desde Santander y, exhausto, se aloja en el Real Alcázar. Fernando de Magallanes le sale al encuentro gracias a la amistad que forja, nada más llegar a la ciudad, con Diego (o Diogo) Barbosa, portugués, al igual que nuestro protagonista, que acaba de ser nombrado Teniente de Alcaide del Alcázar. Magallanes quiere ganar el favor del monarca para financiar el viaje que plantea hacia las Islas Molucas desde Occidente. Es en este conjunto palaciego donde comienza a hacerse realidad la primera vuelta al mundo. A la llegada de Fernando de Magallanes a Sevilla, en 1517, el Alcázar era ya un extraordinario recinto palaciego, residencia frecuente de los Reyes Católicos y, posteriormente, Carlos I que, además, celebró en el interior de sus jardines -en la zona conocida hoy como Cenador de la Alcoba-, su boda con Isabel de Portugal. Por aquel entonces, la jurisdicción del Alcázar incluía la gestión y administración de las Atarazanas y se extendía hacia la Catedral y la torre del Oro, de modo que tanto las instituciones y oficinas encargadas del comercio con las Indias, así como las competencias portuarias recaían bajo su órbita. Por todas estas razones, Magallanes tuvo unas estrechas relaciones con el Alcázar, que fueron definitorias gracias al vínculo de amistad que generó con dos personas clave durante la estancia del navegante en la ciudad.

Cuando Magallanes llega a Sevilla, es alcaide del Alcázar su paisano el aristócrata Jorge de Portugal, que no dudó en hacer valer su influencia para facilitar el proyecto de su compatriota. No obstante, fue su Teniente de Alcaide -responsable efectivo de los edificios reales-, Diego Barbosa, quien jugaría un papel mucho más decisivo: también portugués, se convirtió en el más firme apoyo y en la persona de confianza de Magallanes en la capital sevillana. Tanto que llegó a casar a su hija Beatriz con el navegante y lo alojó en su casa.

La ruta tiene parada en la entrada del Alcázar a la que se accede por el denominado Patio de Banderas, puesto que es en este núcleo más próximo donde se distribuían las estancias habilitadas entre 1503 y 1515 para la Casa de la Contratación, donde, según relatan los cronistas, ocurren todos los negocios de Indias. En concreto, abarcó desde los edificios occidentales del patio de la Montería hasta la plaza de la Contratación, donde tenía su fachada principal. Hablamos, principalmente, de los actuales Cuarto del Almirante y Sala de Audiencias. No es difícil imaginar cómo por todas estas dependencias del Alcázar, pasadizos y pasillos circulaba un constante trajín de funcionarios, caballeros, cosmógrafos, pilotos y mercaderes involucrados en los negocios de ultramar, como Magallanes.

Como dato curioso, decir que el Alcázar recibió recibe durante el año 2018, casi 2 millones de visitantes, unas cifras muy similares a las de la catedral de Sevilla, convirtiéndolo en el sexto monumento más visitado de España.






miércoles, 26 de febrero de 2020

Plaza / Casa de la Contratación (Ruta Magallánica)

"La Casa de la Contratación de Indias nace en 1503 para regular las relaciones comerciales y navieras con los territorios españoles de Ultramar. Originariamente estaba adosada a la espalda de los Reales Alcázares."


La Casa de la Contratación de Indias fue una institución esencial en el germen, organización y consecución de la expedición de la Especiería, que así se llamaría el proyecto de Fernando de Magallanes por el que pretendía llegar por mar hasta las Islas Molucas o Islas de las Especias, siguiendo una nueva ruta por Occidente. Esta institución estuvo al cargo de la organización de la armada y del resto de detalles necesarios para el viaje. Las dependencias de la Casa ocupaban un conjunto de estancias desde la plaza en la que nos encontramos hasta el interior del Alcázar. Como controladora del tráfico marítimo y receptora de todos los cargamentos y tesoros llegados en los barcos procedentes de las Indias, la Casa de la Contratación se encargaba de la inspección, el aprovisionamiento y del pertrecho de las flotas y barcos que se disponían a zarpar para América. Sus funcionarios aparejaban las naves, compraban mercancías, daban instrucciones a las flotas, fomentaban el trato con Indias, estaban atentos a las necesidades de Ultramar, y cuidaban del registro de todas las embarcaciones. Fue, pues, una institución fundamental para preparar la expedición con la que Magallanes pretendía inaugurar una nueva ruta comercial con las Indias.

Buscando el favor de la Corona española para financiar la aventura, nuestro navegante llega a Sevilla en 1517 acompañado de Ruy Faleiro, cosmógrafo portugués con el que se asocia para llevar a cabo esta empresa. Juntos, Magallanes y el cosmógrafo se afanan por iniciar relaciones con la Casa de la Contratación, una institución tan poderosa que convirtió a Sevilla en la capital de un imperio. Y es que la elección de la ciudad como primera sede de la Casa de la Contratación -donde permanecería 214 años hasta su traslado a Cádiz- no fue casual. Huelva tenía una localización periférica y malas comunicaciones con el resto del reino; y Cádiz, por contraposición, adolecía del problema contrario: era prácticamente una isla, tan abierta al mar que la convertía en una plaza insegura.

Sevilla era una ciudad de interior a la que, sin embargo, se podía acceder en barco en un recorrido relativamente cómodo a través del Guadalquivir, y era más segura, podía guardarse mejor ante cualquier ataque. La Casa de la Contratación convirtió a Sevilla en el epicentro del comercio con las Indias, con un monopolio en las relaciones comerciales gracias al cual desbancó a Amberes como centro financiero de Europa.

Tras un breve paso por las atarazanas, pronto fue trasladada a las dependencias del Alcázar, donde quedó instalada al oeste del palacio de Pedro I, en la zona denominada de los Almirantes, alrededor de un hermoso patio almohade y con una puerta estratégicamente orientada hacia el río, por donde llegaban directamente las mercancías desembarcadas en el puerto. Hoy sólo quedan algunos arranques de muro bajo el edificio de la actual Delegación de Gobierno y el nombre de la plaza. 

Dos años tuvieron que pasar desde que por primera vez Magallanes se dirigiera a la Casa de la Contratación hasta que los barcos salieran rumbo a Las Molucas. Mientras tanto hubo tratos con los funcionarios de la Casa, con sus oficiales, sometidos a inspecciones y todo tipo de controles para que la exploración cumpliera con todos los requisitos y resultara exitosa.

Como dato curioso, decir que a pesar de que Ruy Faleiro fue el cosmógrafo que expuso junto con Magallanes la idea de una nueva ruta por occidente para llegar a las Islas Molucas ante Carlos I de España, este fue apartado de la expedición. El emperador autorizaría una Armada al mando de ambos, pero finalmente zarparía sólo Magallanes a raíz de sus desavenencias y los ataques de locura de Faleiro. Se le diagnosticó una demencia irreversible y fue destituido.



Además, este lugar es la segunda parada de la ruta magallánica que se puede ir recorriendo siguiendo diferentes puntos de Sevilla.


sábado, 2 de noviembre de 2019

Ruta Magallánica



La Ruta Magallánica posee los siguientes lugares como sitios de interés:
  • Puerta de Jerez
  • Plaza de la Contratación
  • Patio de Banderas
  • Calle Mateos Gago
  • Calle Alemanes
  • Avenida de la Constitución. Catedral
  • Avenida de la Constitución. Archivo de Indias (próximamente).
  • Calle Temprado. Reales atarazanas (próximamente).
  • Calle Santander. Torre de la Plata (próximamente).
  • Paseo de Cristóbal Colón. Torre de la Plata (próximamente).
  • Paseo Marqués de Contadero. Puerto de Sevilla (próximamente).
  • Puente de Triana. Antiguo puente de barcas (próximamente).
  • Mercado de Triana. Castillo de San Jorge (próximamente).
  • Iglesia de Santa Ana (próximamente).
  • Plaza de Cuba. Puerto de mulas (próximamente).

Puerta de Jerez o Capilla Santa María de Jesús (Ruta Magallánica)

Esta capilla se encuentra en la plaza de Puerta de Jerez, que recibe este nombre porque hasta la segunda mitad del siglo XIX, cuando fue destruida la mayor parte de la muralla de Sevilla, se encontraba una de las puertas de acceso por el sur de la ciudad. Lugar extramuros por tanto en tiempos de Magallanes, un puentecito sobre el arroyo Tagarete comunicaba esta puerta que mira en dirección al mar con territorios rurales desarrollados al amparo del Guadalquivir. La orilla izquierda del gran río, donde se asienta Sevilla, tenía una pequeña elevación del terreno que permitía una mejor edificación en una zona que, por lo demás, era inundable en muchos sectores.

Ilustración de Artefacto / Arturo Redondo
En este espacio está el pequeño templo que nació como capilla de la primera Universidad de la ciudad, fundada por Maese Rodrigo Fernández de Santaella en 1505 gracias a las gestiones realizadas con el papa Julio II (el de Miguel Angel y la Capilla Sixtina) que le concedió una bula para este propósito. El Colegio universitario se derribó en los primeros años del siglo XX para construir la actual Avenida de la Constitución y abrir el centro histórico hacia el nuevo ensanche de la ciudad, donde se proyectaba la Exposición Iberoamericana de 1929. La capilla pudo salvarse adosándose a los nuevos edificios que se fueron construyendo en el entorno. La ruta por la Sevilla que conoció Fernando de Magallanes a su llegada a la ciudad en 1517, parte de la plaza que se abría justo al cruzar la ya llamada por aquel entonces Puerta de Jerez, una de las principales vías de acceso al recinto amurallado de la ciudad. A mediados del siglo XVI, la Puerta de Jerez es un terreno diáfano en plena transformación urbanística, debido a su cercanía con el puerto y los centros de poder que comenzaron a conformarse tras el Descubrimiento de América, y con el inicio del comercio con Las Indias. Poco queda en pie de aquella entrada a la ciudad de intramuros, tan sólo la capilla del colegio fundado en 1506 por Maese Rodrigo, obra gótico-mudéjar cuya decoración, con pinturas de la venerada Virgen de la Antigua, se remataba en las fechas en las que Magallanes residía en la ciudad.



La fotografía de arriba es la única fotografía conocida del Colegio-Universidad. La foto está fechada en 1899; realizada por la viajera gala María Star, se publicó en un libro francés titulado "Impressions de l'Espagne", que se encuentra en el Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla, donde fue encontrada por la profesora María Jesús Sanz en 1.977.

Tras más de una década cerrada al público, la capilla de Santa María de Jesús es hoy un templo visitable gracias a una serie de obras de mejora en el interior y la fachada.



Vamos con la capilla en sí:


Obsérvese que el suelo la capilla está más bajo que el de la calle
El edificio es de estilo gótico-mudéjar tardío. La portada está decorada con un sencillo pero elegante arco conopial (bastante raro en Sevilla) rodeado por un alfiz. Esta portada, hoy entrada principal, daba antes a un patio interior, del que hoy solo se conservan algunos restos bajo la pasarela que hay de entrada.

Cerrada
Abierta. Preciosa la decoración de ladrillos con relieve del intradós
Por si hay dudas sobre el nombre

Detalle del trenzado de la jamba con ladrillo bicolor
Un lugar para el recogimiento

Ya en el interior se puede observar que es una sola nave, el recinto religioso cuenta un arco toral decorado con elementos vegetales que da acceso al presbiterio, cubierto con una bóveda de nervaduras góticas. 

Las flores siempre hacen bonito


En la parte de arriba de esta imagen se ven los elementos vegetales

Sobresale un retablo que es célebre por la exuberancia del gótico tardío sevillano. Éste, completamente pictórico siguiendo el estilo de la escuela italiana, fue creado en torno al 1520 por Alejo Fernández. 

Por si había dudas de que Alejo Fernández era un gran pintor


Destaca la Virgen de la Antigua recibiendo una maqueta del colegio, que le ofrece el donante que motivó la construcción del edificio, el citado Maese Rodrigo Fernández de Santaella.

El donante es el pequeñito que está a la derecha/abajo
Además hay otra Virgen de la Antigua, mucho más grande en la pared de la izquierda sobre la sacristía. Esta tiene puerta ojival y es bastante moderna.







A la derecha, una espectacular ventana gótica que da luz al presbiterio. Lo veremos también más adelante desde el exterior.

Artesonado mudéjar que se encuentra en la primera mitad de la nave.
Detalle del artesonado con la piña de mocárabes inversa

Después tenemos una serie de detalles muy interesantes:

Azulejos. creo que la técnica es de cuerda seca







Si volvemos afuera podemos ver otros detalles interesantes



Por ejemplo, el almenado de merlones escalonados de tradición omeya que recorre las cornisas superiores...




...la gárgola (que se encuentra en la parte de atrás del edificio)...


...o la magnífica ventana gótica con arquivoltas y tracería, que ya vimos desde el interior.



Y justo encima del arco toral, una espadaña realizada con ladrillo rojo bicolor. con una cubierta mudéjar de madera a dos aguas.


En un lateral aparece una placa de mármol en recuerdo de la fundación de la primitiva universidad.



En la placa puede leerse: "Quis loais fin queris lim/ imfpiale monafti dimor dirime/ humile molleglm humilib jefir/ et dive seninci marie distum/ qui humilia dilisunt". Fue realizada durante una restauración de la capilla realizada en el siglo XIX.

Como dato curioso, decir que el papa Julio II, que concedió a Maese Rodrigo la bula para la construcción de la primera Universidad de Sevilla, es el mismo que encargó a Miguel Ángel la decoración pictórica del techo de la Capilla Sixtina o la célebre escultura del Moisés que debía adornar su mausoleo.

Frente a esta capilla se encuentran los Jardines de Cristina. Construidos a comienzos del XIX, formaron parte de un más extenso paseo ajardinado que sirvió de lugar de encuentro para la alta sociedad sevillana de la época. El conjunto fue reducido a comienzos del siglo XX por motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929, pero el jardín acogió en cambio nuevas especies vegetales venidas de otros continente, como ocurrió en el cercano Parque de María Luisa y en los jardines del Hotel Alfonso XIII, construido también por motivo de la exposición. En concreto, en los Jardines de Cristina se van a plantar por primera vez en la ciudad árboles originarios de Australia, como la casuarina o la lagunaria, que van a ampliar aún más si cabe la diversidad botánica de la ciudad.

Además, este lugar es el principio de la ruta magallánica que se puede ir recorriendo siguiendo los siguientes puntos, siendo este el primero.