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domingo, 17 de marzo de 2019

Portada del Compás del Monasterio de Santa Paula

El tímpano con azulejos, una de las maravillas que guarda el Monasterio de Santa Paula

La portada presenta una tradicional manera de construir mudéjar mediante el desarrollo de un tímpano ojival abocinado, aquí transfigurado con la aplicación ornamental de repertorios del renacimiento italiano traídos por el maestro Niculoso Pisano.

La ornamentación es novedosa para la época por la aplicación de azulejos planos pintados en los que se insertan elementos figurativos vidriados, en relieve o exentos, realizados con la colaboración del escultor Pedro Millán.

En el tímpano aparece un escudo de los Reyes Católicos realizado en mármol , bajo cuyo mandato se edificó esta portada.

Hasta hace bien poco la portada estaba "comida" de humedad, como podemos ver en la fotografía de abajo de este mismo texto.

Fotografía tomada en la década de 1890


Imagen de Wikipedia. La humedad llegaba hasta más de un metro de altura

Sin embargo fue restaurada en el 2017 por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, gracias a la donación de la Fundación Annenberg, a través de World Monuments Fund con ayuda adicional de Friends of Heritage Preservation.


Han conseguido bloquear las humedades (mediante unos canales que airean el suelo debajo de la portada) y han restaurado, en lo posible, esta magnífica portada.



Vamos a analizar su iconografía:




1. Cruz. Una cruz sobre una calavera. Un memento mori sin duda.




2. Flamero. Que no es más que la denominación al tipo de pináculo decorativo realizado generalmente en piedra, que tiene forma de antorcha, vaso o copa, y de cuya parte superior surge una llama o fuego. Esta modalidad de pináculo decorativo viene a sustituir a las estilizadas agujas góticas, y representa una aportación de la estética ornamental del renacimiento. En este caso es una especie de copa terminada en fuego.



3. Putti(s). Sí, ya sé que el nombre es horrible, pero hacen referencia a niños (a veces angelitos) en la parte de arriba, junto con la cruz y los flameros.





4. Cartela JHS. Aunque no lo parezca, aquí están escritas las palabras JHS. Estas letras son un cristograma, es decir un monograma del nombre de Jesucristo. Son las iniciales en griego de Jesús: Ιησούς. Si se toman solo las tres primeras es Ιησ, que en mayúscula termina siendo: ΙΗΣ. En latín la letra Σ (sigma) fue sustituida por la S. Y como en latín el letra J no existía, se puede encontrar este cristograma tanto como JHS como IHS.




5. Ángeles oradores. Pues eso. No hay mucho más que explicar. Son de las piezas más bonitas de la portada.



6. Ángeles tenantes. Tenante no es más que una escultura, situada en el exterior de los edificios, que acompaña o sujeta un emblema o un símbolo. En este caso el JHS.

Son exquisitos, sí señor

A pesar del deterioro, los colores aún son espectaculares


Y en el tímpano, el escudo de los Reyes Católicos

Ahora está tanlimpio que los relieves apenas se ven.

Para ver la diferencia, pongo una foto de antes de su limpieza:



Pasemos ahora a los tondi.



Tondo número 1. Santa Elena. Pueden verse la iconografía propia de Santa Elena: portando la Veracruz y con corona de emperatriz romana, además de sus ricos ropajes.



Tondo número 2. San Antonio de Padua y San Buenaventura. A San Antonio de Padua se le puede identificar por la biblia que lleva en la mano y el hábito franciscano, mientras que a San Buenaventura se ve que en una mano tiene el símbolo de cardenal y también lleva el hábito franciscano.


Tondo número 3. San Pedro y San Pablo. En este tondo las figuras son fáciles de identificar: En la parte izquierda tenemos a San Pedro con una llave enoooorme (simbolizando que es el guardián de las puertas del cielo) y San Pablo con una espada, aún más enorme que la llave que llevaba San Pedro. Esta espada representa que antes de su conversión se llamaba Saulo y era el azote de los cristianos de la época. De hecho, según la tradición estuvo presente en la primera lapidación de un mártir cristiano (San Esteban, diácono): era quién le sujetaba las túnicas a los lanzadores de las piedras.



Tondo número 4. La Na(ti)vidad. No hay mucho que decir aquí. San José, la Virgen María, el niño Jesús, el Espíritu Santo, la mula y el buey. No le falta un perejil a la escena.



Tondo número 5. San Sebastián y San Roque. ¿Qué decir de la imagén de San Sebastián atado a una columna siendo asaetado? Mejor no digo nada, que después se me mal interpreta. Y como contraste de desnudo / muy vestido tenemos justo a su lado a San Roque con ropas de peregrino, un bordón y enseñando musl... digooo un bubón o llaga de la peste en la pierna. Ambos santos son considerados protectores contra la peste y otras plagas.

Falta el perro de San Roque (que no tiene rabo, etc.)

Tondo número 6. San Cosme y San Damián. Aquí tenemos a dos santitos que casi siempre suelen ir juntos. La explicación es porque San Cosme y San Damián eran gemelos y juntos ejercían la medicina o lo que se creía que era la medicina en aquellos tiempos. Los atributos que los identifican son, por un lado, la caja de ungüentos y por otro la escena de su más famoso milagro: la pierna trasplantada.



Tondo número 7. Santa Rosa de Viterbo. Vaya apellido. Santa Rosa de Viterbo tiene como representación que está sobre la hoguera. No hay mucho más que decir de esta franciscana.


Y con esto terminamos la portada de este monasterio. En entradas posteriores (a saber cuándo) hablaremos del interior de monasterio y las cosas que las monjitas tienen en el mismo.

domingo, 16 de diciembre de 2018

Museo de bellas artes de Sevilla. Sala 1. 4 tablas, 8 santos.

La anterior entrada es sobre la Sala 1.

Para comenzar en la sala 1, vamos a centrarnos en las cuatro tablas, con ocho santos que se ven en la imagen inferior, obra datada sobre el 1480.


Estas imágenes pertenecen al círculo de Juan Sánchez de Castro. Vamos con un poco de historia: en el siglo XV (que es de la época en que están fechadas estas tablas) aparecen en la pintura sevillana los primeros testimonios de artistas conocidos así como de obras firmadas. De este siglo son las primeras manifestaciones pictóricas que conserva el museo.

La figura más destacada es Juan Sánchez de Castro, activo en la ciudad durante la segunda mitad del siglo. De este pintor el museo no conserva obras, pero sí de los artistas que trabajaron bajo la influencia de su estilo.

Entre las obras realizadas en este ámbito artístico hay que destacar el conjunto de cuatro tablas, procedentes del antiguo retablo mayor de la iglesia hispalense de San Benito de Calatrava, en las que se representan ocho santos emparejados. A mediados del siglo XVII las tablas fueron sustituidas por otras encargadas a Valdés Leal y las originales se guardaron hasta ser depositadas en el museo por las Ordenes Militares en 1908.

De hecho, en el anverso (que no puede leerse) aparece una cartela que dice: La Autorización de su Majestad el Rey D. Alfonso XIII, Gran Maestre de las Órdenes Militares, acordaron los caballeros de las mismas residentes en Sevilla que estas cuatro tablas de su pertenencia fueran depositadas en este museo conservando siempre su propiedad lo que verificó en 17 de febrero de 1908.

Volviendo a las tablas, en este círculo artístico de maestros influenciados por Juan Sánchez de Castro se sitúa también la obra de autor anónimo "Retablo de la pasión de Cristo" procedente de la colección Montpensier. Al margen de esta influencia hay que señalar la tabla de "San Miguel Arcángel" cuyo estilo se relaciona con Juan Hispalense, pintor sevillano que trabajó la mayor parte de su vida en tierras castellanas.

Vamos con la obra.

Las figuras muestran unas actitudes ensimismadas, amables, templadas... Los ropajes con los que se han "vestido" a las mismas aparecen plagados de detalles. Todos los suelos, incluso el del río de San Cristóbal, están en perspectiva (tal vez no del todo conseguida), con diseños de tracerías de alicatados y todos están revestidos con pan de oro.


El primer tablero de retablo de doble casa compartimentado por pilarete y arquillos conupilaes con grumos. En cada casa San Jerónimo y San Antonio de Padua ambos en pie sobre fondo dorado, con sus respectivos nombres en la aureola.

Empecemos con San Jerónimo.


Aquí se pueden ver los atributos de San Jerónimo: el libro, que hace referencia a su labor como erudito y traductor de la Biblia, y el león. Según un pasaje de La Leyenda Dorada, cuando Jerónimo estaba de retiro en Belén curó a un león que tenía una pata herida por una espina. A partir de ese momento, el león nunca se separó del santo, le ayudó y le protegió de cualquier amenaza. Otros atributos del santo pero que no aparecen en esta ocasión son el sombrero cardenalicio (porque llegó a ser cardenal) la piedra con la que se golpeaba y la calavera, que aluden a su penitencia en el desierto.


Los atributos de San Antonio de Padua: joven (imberbe), un cordón con tres nudos (que simbolizan la consagración a Dios como religioso franciscano, por los votos de obediencia, pobreza y castidad, el libro (es doctor de la iglesia) y el Niño Jesús (que se cuenta que lo visitó cuando meditaba). El libro parece que está envuelto en un paño verde y no sabemos si son las sagradas escrituras o el libro que escribió él mismo llamado "Sermones".


La segunda tabla representa a San Andrés (apóstol) y San Juan Bautista.


Aquí su atributo: la cruz de San Andrés que es un aspa, en recuerdo del martirio del santo (los romanos eran muy imaginativos para esto de la crucifixión)



La iconografía de San Juan Bautista es clara: con ropa de penitente (con ropa de cordero o camello), señalando al cordero que lleva una bandera de una cruz entre las patas sobre la biblia, que representa a Jesús.


La tercera tabla de retablo es, también, de doble casa en el que se representa a San Antonio Abad y a San Cristóbal (de Licia), separados por la estructura arquitectónica superpuesta, formada por un pilarete del que arrancan dos arcos conopiales lobulados, con decoración de cardinas que destacan sobre el fondo negro con decoración de oro de brocados. Los santos de pie y de cuerpo entero aparecen en tres cuartos, ligeramente girados hacia la izquierda.

En la casa derecha aparece San Cristóbal representado como un hombre joven y fuerte, en el momento de cruzar el río, llevando al Niño Jesús sobre su hombro izquierdo y dos peregrinos en el cinturón. El Niño Jesús sentado y desnudo, lleva atado al cuello un pequeño manto al aire, detalle que da sensación de movimiento a la composición. En su mano izquierda porta el globo terráqueo mientras que eleva la derecha en actitud de bendecir. Las ricas vestiduras del santo imitan los brocados típicos de la época. En el brazo derecho lleva un báculo para apoyarse y en el izquierdo una especie de rueda pétrea, que según Post puede estar relacionado con su martirio. Sobre el nimbo se lee su nombre.




En la casa izquierda se representa a San Antonio Abad, una jabalina de cuando fue a Cataluña a exorcizar a una mujer y se la encontró con un lechón en la boca ciego y sin patas. San Antón lo bendijo y, milagrosamente, el lechón volvió a ver y le crecieron las extremidades. La jabalina en agradecimiento no volvió a separarse del santo.

En la segunda imagen podemos ver el bastón en forma de tau, ya que la orden de San Antonio se dedicaban en exclusiva a cuidar los enfermos de ergotismo. Estos frailes llevaban hábito oscuro con una gran T azul en el pecho. Además vemos una campanilla (por lo de cuidar a los enfermos), el libro de la regla de los antonianos y el símbolo también del tau pintado en su túnica.

San Antonio aparece como un hombre de avanzada edad, con frondosa barba, ataviado con un gran manto oscuro, que le cubre todo el cuerpo y portando en las manos un libro abierto y un bastón. Sobre el nimbo dorado se lee "San Antón, ermitaño".





En la casa derecha aparece San Cristóbal representado como un hombre joven y fuerte, en el momento de cruzar el río, llevando al Niño Jesús sobre su hombro izquierdo y dos peregrinos en el cinturón. El Niño Jesús sentado y desnudo, lleva atado al cuello un pequeño manto al aire, detalle que da sensación de movimiento a la composición. En su mano izquierda porta el globo terráqueo mientras que eleva la derecha en actitud de bendecir. Las ricas vestiduras del santo imitan los brocados típicos de la época. En el brazo derecho lleva un báculo para apoyarse y en el izquierdo una especie de rueda pétrea, que según Post puede estar relacionado con su martirio. Sobre el nimbo se lee su nombre.

Aquí se pueden observar varios atributos de San Cristóbal (Ἅγιος Χριστόφορος, Ágios Christóforos, es decir, el portador de Cristo). Según la tradición, este santo medía más de 5 metros. En la primera imagen pueden verse las piernas de este santo que están en el agua, ya que este santo-gigante ayudaba a pasar un río a la gente porque no había puente para salvar dicho río. En la siguiente imagen puede observarse lo grande que era, que usaba una vara-árbol como báculo. En el cinto lleva atados a un par de personas que está ayudando a pasar el río, y sobre su hombro (imagen 4) se encuentra al niño Jesús. En mitad del trayecto el peso del niño aumentó enormemente. Tras conseguir llegar a la orilla opuesta con esfuerzo supremo, San Cristóbal confesó lo difícil que le habías ido superar la situación y que en sus hombros había sentido un peso superior al de todo el mundo. El niño le dijo que sobre sus hombros acarreaba al mundo entero y a su creador, y como prueba de ello al día siguiente su vara reverdecería y daría fruto.

En su papel de portador de Cristo, era frecuente representar este santo junto a la puerta de las iglesias (por ejemplo, el fresco monumental que hay en la catedral de Sevilla). En 1970 se retiró a San Cristóbal del Calendario romano, posiblemente por las dudas de las existencia "real" de dicho santo.

Curiosidad:


El niño Jesús lleva un plano de la tierra con Asia y Europa en la parte de arriba y África en la parte de abajo. Los mapas medievales divididos así son conocidos como de "T en O" y representan el mundo habitado tal y como lo describió Isidoro de Sevilla en el siglo VII en sus Etimologías. Esta división es la tradicional cristiana de la Tierra en tres continentes corresponde a la división que se hace en la biblia de la misma entre los tres hijos de Noé: Jafet, Europa; Cam, África y Sem, Asia. 


Y llegamos al cuarto tablero de retablo de doble casa compartimentada por pilarete y arquillos conopiales con grumos, con Santa Catalina (de Alejandría) y San Sebastián, ambos de pie, sobre fondo dorado y con sus respectivos atributos y nombres en las aureolas

San Sebastián vestido, qué rareza








Los atributos de Santa Catalina son la espada y la corona (de noble), las ruedas con cuchillas rotas (porque cuando tocaban su cuerpo se rompían) y sobre el emperador Majencio.




En la imagen superior puede verse que está barbado (algo raro en las representaciones posteriores), una flecha clavada en su pecho (que es como fue martirizado) además de las ropas y el calzado de caballero.

Para terminar con esta obra, decir que las tablas no solo están pintadas, sino que las coronas que poseen todos estos santos están en relieve con pan de oro, como se puede ver en la siguiente imagen.

Oro del bueno