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lunes, 23 de noviembre de 2020

Calle Francos

 En la parte de arriba del establecimiento de Casa Ruiz: pasamanería y cordonería...


...nos encontramos en una esquina una pequeña figurita.






Es la virgen de Loreto, que pasa por esta calle en su procesión desde la iglesia de San Isidoro hasta la catedral y vuelta.

domingo, 24 de marzo de 2019

Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala 1. Llanto sobre Cristo muerto


Esta obra se le atribuye a Pedro Millán y se fecha en la segunda mitad del siglo XV (1490). En un principio estaba en la Capilla de San Laureano de la Catedral de Sevilla, pero el estado lo compró en 1970. Está realizada en barro cocido (terracota) y policromado.

En las siguientes fotografías se aprecia el hueco que tiene esta obra en su interior.






En el frontal inferior tenemos varios símbolos iconográficos de la pasión:



Los tres clavos, con los que fue clavado Jesús.

La corona de espinas

Plantas de cardo, flores y frutos con filacteria

Vamos a hablar un poco sobre el cardo borriquero. Esta planta posee una tupida cubierta de espinas y hojas con pinchos. Además en la época de floración luce una bonita flor de color púrpura, un color asociado desde antiguo con la realeza y la nobleza en Europa.

Entre las dos plantas de cardo borriquero hay una filacteria con el nombre de Pedro Millán.

Tal vez no se vea muy bien, pero pone P MILLA IMA, es decir, Pedro Millán imaginero.

Vamos ahora con las figuras.


La figura central, aunque parezca lo contrario, no es Jesús (número 8), sino la Virgen María (4) que está sufriendo un vahído por lo doloroso de la situación.

La acompañan las santas mujeres (2, 3 y 6)  una de ellas con un bote de mirra y/o áloe, que se usabe para ungir el cadáver: María Salomé, María de Cleofás y María, madre de Santiago y José. También se las conoce como como "las tres Marías", claro.




También está San Juan (número 5).
Obsérvese el ligero bigotillo que asoma encima del labio superior.

Y cerrando la composición (casi como unos paréntesis) están José de Arimatea (1), al que una de las mujeres le está enseñando el bote de mirra y/o áloe y Nicodemo (7).


Con las herramientas del descendimiento.


Por último tenemos a la razón por la que a la María le ha dado un vahído: su hijo muerto.







domingo, 27 de enero de 2019

Museo de Bellas de Sevilla. Sala 1. Retablo de la Pasión de Cristo

¡Viva la pintura mediaval!

Este retablo está fechado sobre el año 1480 y se cree que es del círculo de Juan Sánchez de San Román, pero al no estar seguro de su autoría, pasa a ser anónimo (ese gran creador de obras por todo el orbe). Pertenecía a la colección de los duques de Montpensier y fue donado al museo por Rafael González Abreu y López-Silvero, vizconde de los Remedios en 1928.

Bien, vamos a numerar los diferentes encasamentos de este retablo:


Encasamiento número 1


Aquí se puede entender que es Jesús en el Monte de los olivos (aunque no se ha representado a ninguno) y ocurría lo siguiente:

Jesús rezaba: Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Entonces se le apareció un ángel venido del cielo que le confortaba.

Mientras, Pedro y los dos hijos de Zebedeo se habían quedado fritos "por la tristeza". 

Al fondo los mini romanos acechando al otro lado de la cerca

Al fondo puede verse a Judas señalando a Jesús para entregarlo.

Encasamiento número 2

La perspectiva no la dominan, pero la narración, sí

En esta imagen se puede ver a Jesús atado a un pilar y siendo golpeado en la cabeza. Tal vez más interesante sea la imagen superior izquierda.

Vaya nivel de detalle...

Puede verse a un "santo", a una criada y a un gallo, de donde deducimos que son las tres negaciones de San Pedro "antes de que el gallo cante".

Encasamiento número 3

Lo más curioso siempre está al fondo

Estamos ante el encasamiento central. En él puede verse a Jesús con una cruz con poca o nada de perspectiva, mientras es ayudado por Simón de Cirene (llamado el Cireneo), mientras en el Monte del Calvario o Gólgota están preparando el agujero para plantar la cruz. María la madre de Jesús, María Magdalena, santas mujeres variadas y algunos otros de sus discípulos "menores" le siguen.


Las proporciones corporales tampoco son lo suyo

Escena curiosísima

Encasamiento número 4

Mirad el paisaje del fondo

No hay mucho que contar en esta imagen: Jesús crucificado, mientras que María (su madre) se desmaya en brazos de San Juan.

Encasamiento número 5


Y llegamos a la última imagen. Jesús es recogido por María, su madre y pueden verse las heridas producidas por la pasión: Agujeros en las manos, los pies y el costado.

Pero hay una nota discordante en este retablo:


Aparece en este último encasamiento una representación de San Francisco de Asís, cuando el mismo Jesucristo se le presentó rodeado de 6 alas angélicas y le "proporcionó" los estigmas que llevaría San Francisco toda su vida a partir de ese momento.

¿Es este retablo una obra encargada por los franciscanos? Desgraciadamente no tenemos mucha información del lugar original de la obra, así que solo podemos especular, pero es un indicio muy potente.

viernes, 21 de diciembre de 2018

Monasterio de San Isidoro del Campo III


Para leer las entradas anteriores, puedes pinchar aquí:


Dejamos un momento el Claustro de los Muertos y pasamos al Refectorio (nº 7):



La comida en el monasterio era muy frugal: a base de legumbres, pan y muy de vez en cuando pescado. Los cistercienses tenían prohibida la carne y no comenzaban a comer (aunque la comida estuviera ya servida) hasta que el prior no descubría el pan. Además se comía en silencio y lo único que rompía el mismo era la voz del hermano que leía pasajes de la Biblia o de vidas de santos.

Bóvedas de crucería

Este amplio espacio de cuatro tramos y bóvedas cuatripartitas apoyadas sobre ménsulas era el comedor de la comunidad. A finales del s. XV recibe el programa decorativo e iconográfico en el que destaca la monumental representación de "La última cena". En este ámbito se han musealizado bienes muebles que se encontraban descontextualizados, como la Virgen con el niño, atribuida a Lorenzo Mercadante de Bretaña, un Niño Jesús de Francisco de Ocampo y Felguera, un crucificado de marfil, un ara portátil de finales del XV, el Relicario de San Eutiquio del siglo XVII, una serie de cuadros de mediados del XVII que narran la Vida de San Isidoro y otras piezas de orfebrería y relicarios que formaban parte del ajuar litúrgico del monasterio.

Detalle del suelo de barro
Bóvedas y Última cena al fondo



La última cena era un motivo muy repetido en los refrectorios monacales





Escudo ducal de los Medina-Sidonia

Virgen de Lorenzo Mercadante de Bretaña (el de las puertas de la Catedral de Sevilla)

Virgen con el niño, de Mercadante de Bretaña, siglo XV, realizado en barro cocido y policromado (aún queda algo).



En el refectorio hay una serie de lienzos que representan parejas de apóstoles y evangelistas: San Pedro y San Pablo, San Felipe y Santiago el Menor y San Matías y San Bernabé.

También se pueden ver los lienzos de la vida de San Isidoro como el milagro de las abejas, en el pozo, con sus maestros, siendo investido obispo, etc.

El refectorio está presidido por la Sagrada Cena (siglo XV), una de las obras de más bonitas del conjunto de pinturas que se encuentran aquí y una de las mejores del país. Tiene una marcada influencia italiana y del gótico internacional, por lo que se le ha llegado a atribuir a algún pintor de procedencia florentina.


Gótico, con toquecitos bizantinos en el fondo dorado y la postura de los apóstoles. También con influencias italianas.

La obra tiene como curiosidad que no se representa a Judas con la bolsa de monedas, pero sí se sabe claramente quién es, ya que se encuentra en el lado opuesto que el resto de comensales y sin halo de santo.


La imagen superior corresponde al Relicario de San Eutiquio (izquierda) de alrededor del 1600 y un ara portátil de jaspe negro de finales del siglo XV y principios de XVI. No se sabe quienes fueron los artistas.

Salida (y entrada) del refectorio