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viernes, 7 de febrero de 2020

Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala 1. Cristo Varón de Dolores


Realizada en terracota entre 1485 y 1503 y estilo gótico, mide 1,61 m. de alto.

Composición escultórica que representa a Cristo Varón de Dolores. El Señor figura en el centro, ceñido a un lado y al otro por sendas figuras de ángeles.

El cuerpo de Cristo se representa esbelto, marcado por las huellas de la Pasión: la llaga, abierta y tintada de rojo, los agujeros de los clavos en las manos y la gruesa corona de espinas, advirtiéndose estas bajo la piel de la frente.



Figura con la cabeza inclinada y ligeramente vuelta hacia la izquierda, con los ojos entreabiertos y la boca cerrada. Su rostro es de carácter enjuto, marcado por una fina y alargada nariz. Tiene barba corta y bífida, modelada a base de pequeños rizos.


Su larga y negra cabellera se extiende por la espalda y los hombros en ondulados mechones. Figura cubierta por el paño de pureza, resuelto éste a base de múltiples y angulosos pliegues; y manto largo que cae sobre sus hombres hasta los pies y va sujeto con un broche sobre el pecho. Apoya los pies sobre un suelo de relieve anguloso, sembrado con unas pocas matas de cardos: una en flor y otra con fruto.


Recordemos que el cardo borriquero estaba asociado a la realeza, como vimos en la entrada de Llanto sobre Cristo muerto.

Los ángeles figuran simétricos uno a cada lado del Señor, con la misma postura y actitud, medio reclinados sujetando el manto que cubre a Cristo. Visten túnica larga y blanca resuelta en numerosos y angulosos pliegues sobre el suelo y manto rojo ceñido con un broche. Figuran tocados con una cinta adornada con joyel y sostienen pequeños recipientes.




A los pies de Cristo figura el racionero Antonio Imperial, a menor tamaño que las figuras de los ángeles, arrodillado y en actitud de oración, mirando hacia la esbelta figura del Señor.


A los pies de Cristo puede leerse la cartela ´Pº MILLAN YMAGINERO´



El varón de dolores fue encontrado en la iglesia parroquial de la Inmaculada, en la villa de El Garrobo, en 1922 por don Francisco Murillo Herrera, investigador de arte.

En esta obra podemos observar, no solo la obra en sí y el trabajo del artista, si no también podemos inferir cómo la población en su mayoría no sabía leer ni escribir y lo que se mostraba debía enseñarles la importancia de cada figura.

Así, el personaje de mayor tamaño aquí es el más importante (Jesucristo), le siguen en importancia los 2 ángeles y por último el personaje orante es el donante de la obra: Antonio Imperial para la capilla de San Laureano, de la Catedral de Sevilla.

¿Cómo llegó esta obra de la Catedral a la Villa de El garrobo? Solo podemos suponer que cuando se hizo el espectacular sepulcro del cardenal Joaquín Lluch y Garriga (labrado en mármol por el escultor Agapito Vallmitjana), esta obra "sobraba". Pero eso, son solo especulaciones.

domingo, 24 de marzo de 2019

Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala 1. Llanto sobre Cristo muerto


Esta obra se le atribuye a Pedro Millán y se fecha en la segunda mitad del siglo XV (1490). En un principio estaba en la Capilla de San Laureano de la Catedral de Sevilla, pero el estado lo compró en 1970. Está realizada en barro cocido (terracota) y policromado.

En las siguientes fotografías se aprecia el hueco que tiene esta obra en su interior.






En el frontal inferior tenemos varios símbolos iconográficos de la pasión:



Los tres clavos, con los que fue clavado Jesús.

La corona de espinas

Plantas de cardo, flores y frutos con filacteria

Vamos a hablar un poco sobre el cardo borriquero. Esta planta posee una tupida cubierta de espinas y hojas con pinchos. Además en la época de floración luce una bonita flor de color púrpura, un color asociado desde antiguo con la realeza y la nobleza en Europa.

Entre las dos plantas de cardo borriquero hay una filacteria con el nombre de Pedro Millán.

Tal vez no se vea muy bien, pero pone P MILLA IMA, es decir, Pedro Millán imaginero.

Vamos ahora con las figuras.


La figura central, aunque parezca lo contrario, no es Jesús (número 8), sino la Virgen María (4) que está sufriendo un vahído por lo doloroso de la situación.

La acompañan las santas mujeres (2, 3 y 6)  una de ellas con un bote de mirra y/o áloe, que se usabe para ungir el cadáver: María Salomé, María de Cleofás y María, madre de Santiago y José. También se las conoce como como "las tres Marías", claro.




También está San Juan (número 5).
Obsérvese el ligero bigotillo que asoma encima del labio superior.

Y cerrando la composición (casi como unos paréntesis) están José de Arimatea (1), al que una de las mujeres le está enseñando el bote de mirra y/o áloe y Nicodemo (7).


Con las herramientas del descendimiento.


Por último tenemos a la razón por la que a la María le ha dado un vahído: su hijo muerto.